Dicen que para entras al cielo, San Pedro tiene que abrir sus puertas, aunque cruzando el Puerto de Monrrepós (Huesca), te quedas maravillado y alucinado de lo que tus ojos están viendo, el verdadero cielo, los Pirineos donde hay multitudes puertas para llegar.
Nosotros como siempre escogimos el Puerto del Formigal, para llegar a la frontera por el Portalet, donde el cielo cada vez está más cerca.
Tras disfrutar de sus 28 km. de bajada, aunque hay que decir que este año los verdes prados se encuentran más secos y tienen un color amarillento que no resalta la belleza de este puerto, pero sigue siendo un grande de los Pirineos que cada vez que lo cruzo me viene a la mente esas marchas de la Quebrantahuesos...
El segundo puerto del viaje, como no, el bello y majestuoso Aubisque, no hay palabras para ensalzar este mítico puerto...precioso, bello, señorial, etc, etc...había que hacer una parada obligada en su cima.
La carretera que cuelga, literalmente, de la montaña hasta coronar el Col du Soulor, te deja sin aire, espectacular, nunca dejo de maravillarme por muchas veces que la pase y si encima está repleta de sus habitantes naturales hace que sea un sitio idílico retrocedas en el tiempo muchos años atrás...
Es la primera vez que paso el Col del Aubisque sin niebla, raro, raro, raro...eso significa que el calor nos iba a acompañar durante todos los días. Coronamos el tercer puerto del día, el Col du Soulor, un abandonado del Tour, pero que tiene unas rampas muy generosas y de ahí a nuestra destino final.
Al segundo día de estar en los Pirineos franceses y una vez alojados en el camping Los Tres Valles, sitio estratégico situado en la localidad francesa de Argelés-Gazost y para soltar piernas tras el largo viaje, decidimos hacer una ruta de senderismo corta y cerca de donde estábamos alojados, íbamos a visitar el Lago de Isaby.
Para llegar subimos en coche un puerto mítico del Tour de France, Hautacam...donde en su asfalto y sus curvas se han visto grandes luchas de los guerreros ciclistas y en donde los cicloturistas hace que nunca se olvide que la carretera es nuestra, dando un colorido a las montañas pirenaicas, siendo un elemento más de la naturaleza.
Tendríamos que subir un kilómetro y medio más y para coronar el Col de Tramassel (1.635 m) y dejar el vehículo en el aparcamiento y desde ahí empezar nuestra ruta a pie, la cual está bien indicado con un cartel, como es normal en los Pirineos franceses. Ya desde esta altura las vistas son inmejorables.
Teníamos que coger un camino que sale a la derecha de la carretera pero nosotros como auténticas cabras, subimos a "trotomocho" por el cerro y no dar la vuelta...uffff...300 metros verticales que hizo que las pulsaciones se pusieran a mil, los gemelos como piedras y el corazón diera horas extras....
Una vez arriba, el silencio se apoderó de nuestro cuerpo y solo tocaba disfrutar de la grandeza montañosa.
Cogimos, ahora sí, el camino principal que nos iba a llevar a una explanada donde también puedes dejar el coche y a la derecha sale el verdadero sendero que nos iba a llevar, sí o sí, al Lago de Isaby.
Ya desde lejos se divisaba sus aguas tranquilas rodeadas por sus picos guardianes. El sendero transcurre por la falda de la montaña. nada técnico ni peligroso, descendiendo poco a poco, siendo una ruta ideal para hacerla con niños.
La caminata se hizo muy amena, disfrutando del paisaje, de las vacas y de las águilas que volaban por encima de nuestras cabezas, estábamos en el paraíso y sin darnos cuenta llegamos a nuestro destino, un lago glaciar a 1.558 m.
Tras descansar un rato, refrescarnos en sus aguas frías y comer un poco, volvimos por el mismo camino, siendo una ruta lineal muy fácil, andando en total 7,5 km en 1 h. 59 m.
viernes, 9 de septiembre de 2016
miércoles, 24 de agosto de 2016
Cahorros del Río Chillar
Todo empezó muy pronto, de madrugada, sobre las 06 de la mañana del 15 de agosto nos levantamos para desayunar (un cafe), preparar las cosas e ir a recoger sobre las 06:45 h. a Jesús, Marisol y sus hijos para dirigirnos a la localidad de Nerja, pueblo de verano azul, aunque nuestro objetivo no era ver a Chanquete ni a Pancho sino ver una maravilla de la naturaleza que aunque pase el tiempo siempre estará ahí, espero....se trata de los Cahorros del río Chillar.
Para llegar al inicio, nosotros cogimos la primera entrada de la autovía a Nerja, para girar a la izquierda en la segunda rotonda (Nerja este) y a partir de ahí seguir las señales de los Cahorros (muy bien indicado) para llegar a un aparcamiento en una zona de chalet (c/ Mirto), donde puedes aparcar el vehículo (gratis) y desde ahí iniciar la marcha. Mientras esperábamos a Miguel Ángel y Manoli, dimos cuenta de un bocata para aumentar los depósitos de energía y prepararnos para la caminata.
Desde el aparcamiento hasta el inicio en sí de la ruta hay 1,2 km. aproximadamente, hasta llegar a una barrera y a una fábrica de luz, donde empezamos a pisar tierra y dejar atrás el hormigón. La primera impresión es de grandeza, un cañón bastante grande con una excantera a la izquierda y mucha, mucha vegetación a nuestro lado, de momento el agua escasea y solo se ve un hilo de agua...
Poco a poco la anchura del río se va estrechando como si las montañas se movieran y se comieran el cauce, por lo que el agua va aumentando, bajando cada vez más y mojándonos los pies un poquito más...
Poco a poco nuestros pies no iban a salir del agua, los árboles cada vez más se van acercando y las pozas van apareciendo para poder bañarte en aguas cristalinas, transparentes, donde el sonido del agua con sus saltos por las piedras hace que entres en otra dimensión...
Sin darnos cuenta, llegamos a la primera zona estrecha, los primeros Cahorros, precioso, espectacular, todo un prodigio de la naturaleza donde el Chillar es el dueño y señor, pasamos maravillados por este pasillo natural...
Maravillados y disfrutando del entorno, llegamos a la primera poza de identidad, donde nos dimos el primer baño...todo ello acompañado por los troncos que encuentras volcados en el trascurso del río, hace del lugar más bello todavía, mires donde mires, tus retinas se derriten por tanta belleza...
Seguimos subiendo y llegamos al lugar más mágico de la ruta, esta vez las paredes rocosas han ganado el pulso al Chillar, cerrándose hasta lo imposible, dejando un pasillo espectacular, solo quedaba pararse a escuchar el silencio y disfrutar....
Viendo los saltos de agua entre las piedras, con pasos algunos complicados, rodeados y observados siempre por los árboles, seguíamos subiendo, en ocasiones con el agua por los tobillos y en otras por las rodillas, lo que nunca cambiaba era el azul y transparencia del agua...
Tras casi 8 km andando por el agua y entre las piedras y superar el último tramo más complicado, llegamos al final de nuestra ruta, el vado de los patos, una poza de agua turquesa con una cascada de 3 metros que te hace un ser insignificante en la grandeza de la naturaleza.
El bañarse en este lugar es como los emperadores en las termas, dioses entre este mundo verde...eso sí, el agua frío, nooooo.....lo siguiente.
Después de disfrutar del agua y comer un poco, empezamos a bajar, dándonos cuenta en ese momento que acertamos en empezar la ruta temprano, sobre las 09:15 h., porque subimos solos disfrutando de este lugar encantado y mágico y ahora subía medio pueblo y parte de España...uffff.
Así que mi consejo es empezar pronto, llevar buen calzado, hacer muchas fotos, no tirar basura y disfrutar de este rincón que la naturaleza nos ofrece para que los mortales podamos aprender que somos seres indefensos en manos de las fuerzas de la naturaleza.
Alguna foto más:
Para llegar al inicio, nosotros cogimos la primera entrada de la autovía a Nerja, para girar a la izquierda en la segunda rotonda (Nerja este) y a partir de ahí seguir las señales de los Cahorros (muy bien indicado) para llegar a un aparcamiento en una zona de chalet (c/ Mirto), donde puedes aparcar el vehículo (gratis) y desde ahí iniciar la marcha. Mientras esperábamos a Miguel Ángel y Manoli, dimos cuenta de un bocata para aumentar los depósitos de energía y prepararnos para la caminata.
Desde el aparcamiento hasta el inicio en sí de la ruta hay 1,2 km. aproximadamente, hasta llegar a una barrera y a una fábrica de luz, donde empezamos a pisar tierra y dejar atrás el hormigón. La primera impresión es de grandeza, un cañón bastante grande con una excantera a la izquierda y mucha, mucha vegetación a nuestro lado, de momento el agua escasea y solo se ve un hilo de agua...
Poco a poco la anchura del río se va estrechando como si las montañas se movieran y se comieran el cauce, por lo que el agua va aumentando, bajando cada vez más y mojándonos los pies un poquito más...
Poco a poco nuestros pies no iban a salir del agua, los árboles cada vez más se van acercando y las pozas van apareciendo para poder bañarte en aguas cristalinas, transparentes, donde el sonido del agua con sus saltos por las piedras hace que entres en otra dimensión...
Sin darnos cuenta, llegamos a la primera zona estrecha, los primeros Cahorros, precioso, espectacular, todo un prodigio de la naturaleza donde el Chillar es el dueño y señor, pasamos maravillados por este pasillo natural...
Maravillados y disfrutando del entorno, llegamos a la primera poza de identidad, donde nos dimos el primer baño...todo ello acompañado por los troncos que encuentras volcados en el trascurso del río, hace del lugar más bello todavía, mires donde mires, tus retinas se derriten por tanta belleza...
Seguimos subiendo y llegamos al lugar más mágico de la ruta, esta vez las paredes rocosas han ganado el pulso al Chillar, cerrándose hasta lo imposible, dejando un pasillo espectacular, solo quedaba pararse a escuchar el silencio y disfrutar....
Viendo los saltos de agua entre las piedras, con pasos algunos complicados, rodeados y observados siempre por los árboles, seguíamos subiendo, en ocasiones con el agua por los tobillos y en otras por las rodillas, lo que nunca cambiaba era el azul y transparencia del agua...
El bañarse en este lugar es como los emperadores en las termas, dioses entre este mundo verde...eso sí, el agua frío, nooooo.....lo siguiente.
Después de disfrutar del agua y comer un poco, empezamos a bajar, dándonos cuenta en ese momento que acertamos en empezar la ruta temprano, sobre las 09:15 h., porque subimos solos disfrutando de este lugar encantado y mágico y ahora subía medio pueblo y parte de España...uffff.
Así que mi consejo es empezar pronto, llevar buen calzado, hacer muchas fotos, no tirar basura y disfrutar de este rincón que la naturaleza nos ofrece para que los mortales podamos aprender que somos seres indefensos en manos de las fuerzas de la naturaleza.
Alguna foto más:
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